La sombra se arrancó la máscara
mostrando su estrategia.
El púrpura de sus ojos
desveló evidencias
con inquina.
Quedan horas para el alba,
cuerpo mío.
Cuerpo que un alma habitara.
El trance está cumplido,
apenas llega luz para otro giro,
ni queda latido ya ni causa.
¿Hasta cuándo perseguirnos?
Si conozco el último de tus hilos.
Ya se apaga el canto.
Si conozco el último de…
La sombra estaba.
©Trini Reina
febrero 2012








