sábado 21 de noviembre de 2009

Ríe el agua (Poema para niños)


Anhela la fuente,
cautivar al agua.
Sus caños, cascabeles,
Tarareando nanas.

Mas el agua vuela, graciosa,
batiendo húmedas alas.
Una nube sube a la aurora
y con ternura la atrapa.
Gota a gota la devuelve
a la tierra marchitada.

Comienza de nuevo el ciclo.
El agua por el valle baja
y retozando se acerca al mar
fiel amigo que la aguarda.

Suspira la luna hermosa
tratando de alcanzarla.
Una ola traviesa, sonriendo,
moja su oronda cara.

El agua ríe y ríe.
Risueña nos llueve el agua.

©Trini Reina
Noviembre 2009
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miércoles 18 de noviembre de 2009

Entelequia XIII


Estremecida.
A contra línea del viento,
una calandria
- rotas las alas-
cruza la arboladura de la noche.

En su destierro extremo
sobrevuela un puerto delirante.
El peso sonoro de la muerte
negrea su estela.

©Trini Reina
Octubre de 2009

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lunes 16 de noviembre de 2009

Una mujer...

Una mujer
desgarra el telón del silencio.

De sus manos
caen las retorcidas alianzas
que vejaron su existencia.
La sangre –ahora suya-:
espuma y aire.

Una mujer
deserta de la intolerancia
y derrota a la noche amarga.

El valor envuelve sus cabellos
y la voluntad fortalece
al corazón malquerido.
En sus entrañas agonizan
mariposas equivocadas
y estrena razón y alas
que la elevan de la mentira.

Una mujer
vislumbra los violetas del alba
y la confianza desborda su espíritu.

A mordisco arranca
la corteza a la esperanza,
hasta palpar sus ramas,
hasta beber su savia,
hasta que, a su renacer,
como olas templadas,
arriben las hojas áureas
de la victoria.

©Trini Reina
Noviembre de 2009

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domingo 15 de noviembre de 2009

Haikus

Aires de otoño
inundan los jardines
de la nostalgía.

©Trini Reina
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viernes 13 de noviembre de 2009

¿Te acuerdas?

¿Te acuerdas?

Vencimos a la soledad,
adalid de nuestro universo,
pintamos de estrellas las paredes
y sembramos de pájaros el cielo.

Unidos,
derrotamos al invierno,
con soles de risas
y caricias de fuego.
La primavera se adelantó,
era diciembre
y florecieron los cerezos.
La nieve se volvió azahar
y nos ciñó con guirnalda de pétalos.

Arrinconamos prejuicios,
nos sedujimos sin complejos,
resurgimos de mutuas cenizas,
conferimos música a los silencios.
Y a la par deshojamos
la cárdena rosa de los secretos.

Y fuimos corazones afinados,
almas emergiendo de un sueño,
que acabaron desatándose
de las cadenas de ese infierno;
donde por separado sobrevivimos
hasta aquel suspirado encuentro.

¿Te acuerdas?
Ven,
volvamos a querernos.

© Trini Reina
30 de abril 2008

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miércoles 11 de noviembre de 2009

Temores (Ejercicio 6)


Temo lo que pasa, pesa y pisa.
Lo que ni atiendo ni entiendo.
Lo que no adviertes que me divierte.
Lo que tu llanto llano acalla.
Lo que anhelo y me vuelve prisa.
Lo que dictará el ocaso y el fracaso.
Lo que urde la espada tras mi espalda.
Lo que nos consume y no se asume.
Lo que la fe se niega a tramitarme.
Lo que la vida, para mi muerte coleccione.

©Trini Reina
Noviembre de 2009
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martes 10 de noviembre de 2009

Propósitos (Ejercicio 5)


Salgamos soslayando los relámpagos.
Pasemos de puntillas junto a la muerte.
Ascendamos los pabellones de la sombra.
Descubramos la luz que anida, ahí en tu frente.
Tomemos los dedos a la alegría.
Vayamos por los racimos de la suerte.

©Trini Reina
Noviembre de 2009
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domingo 8 de noviembre de 2009

Sin título (Ejercicio 4)


En un bosque decapitado,
troncos secos se desangran.
La desolación muerde al caminante
ante la escena desequilibrada.
Un cielo violeta viola
el bronco velo de su mirada.

La naturaleza se resiente
bajo los flecos de unas ramas,
que sostienen en suspenso
un nido ya sin alas.
Ráfagas de lluvia arrastran
las cenizas relegadas.

Troncos secos en el paisaje,
reseco el aire en la quebrada.

©Trini Reina
Octubre 2009
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viernes 6 de noviembre de 2009

Vidrios


Traspasa la fronda azul
de un insomnio de vidrio
y apura sus pasos
ante la verticalidad
de los suburbios.

La muerte escapa de los siglos
y se acopla a la carrera delirante.
Los tambores del destino se desatan.
Músicos fantasmas escalan la noche.
Un aire cárdeno desciende por los alvéolos,
mientras el corazón,
acicateado por el tam-tam,
redobla su huida desenfrenada.

Orillando el abismo,
una última nota detiene la orquesta
y la aurora –tijeras en mano-,
cercena de un tajo
la homérica pesadilla.

©Trini Reina
Octubre 2009

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jueves 5 de noviembre de 2009

Risas y castaños


Hace unos años, pasé un fin de semana en un pueblo de la Sierra de Aracena, en ese caso, Galaroza. Aquella excursión y en esa etapa de mi vida, fue como un retiro espiritual y me enamoré de esta preciosa comarca de la provincia de Huelva.
Fue en aquellas jornadas cuado descubrí los castaños, con sus redondos erizos, el rumor del viento entre sus hojas, sus coquetas castañas...
Desde entonces, todos los otoños, he tirado de los amigos y hemos ido a visitar algún que otro pueblo de la sierra y a pasear entre castañales. Siempre, tras la grata jornada, hablábamos de irnos todos juntos a pasar un fin de semana. Este año, por fin, lo hemos llevado a cabo.
Confieso que me preocupaba un poco, cómo resultaría la convivencia de dieciséis personas, (entre ellas tres niños pequeños) en una casa rural y durante cuatro días; pero conforme iban pasando las horas, se disipaban las dudas y más gratificante resultaba la aventura.

Si en Galaroza tuve una cura espiritual, ahora, en Fuenteheridos, he tenido una cura de risa, ya que por sobre todos los momentos vividos, destacan los momentos reídos. El reír, conversar, compartir, jugar, comer, beber, cantar y hasta bailar; los paseos entre castaños y encinas, el respirar aire verdaderamente limpio, incluso el despertar a las seis y media de la mañana al son de campanilleros (aquello fue el punto mágico), todo ha hecho de este fin de semana en Fuenteheridos, el encuentro perfecto, y todos nos hemos traído, además de castañas y otros productos típicos de la zona, las ganas de repetir la experiencia...


Aquí os dejo unas fotos y os animo a visitar la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, sus hermosos pueblos, paisajes y, cómo no, la amabilidad de sus habitantes.

Trini Reina
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martes 3 de noviembre de 2009

Abandono... (Ejercicio 3)


Suspensos.
A la sombra de la suerte.
Solos.

Sesenta seres
se deslizan en un seísmo a deshoras.
El aire escupe silencio, y
no existe susurro
que sosiegue
la sima inaccesible
de sus sesos.

El vacío sisea,
ante los soles insulsos
que sentencian
sus últimos segundos.

©Trini Reina
Octubre 2009
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viernes 30 de octubre de 2009

En pos de la serenidad

De aquí vengo



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Acá voy




Feliz fin de semana a todos.
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miércoles 28 de octubre de 2009

Pequeñez


Rostro sereno
muestra la tarde.

La frente de nubes,
en la boca, carmines de aire,
pómulos ruborizados,
anaranjados ojos que arden.

Apagando fuegos,
el sol, en retirada se bate.

©Trini Reina
Dicciembre 2007
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martes 27 de octubre de 2009

Sin titulo. Ejercicio Nº 1 (Poemas para el aula)


Mis huesos son los agujeros del ánimo. Un ánimo que disputa contra la soledad interna a la que nos arroja el dolor. Cansancio antinatura provocando la desazón de las aristas del cuerpo y abocándolo a la merced del brío que recaude en el reposo .

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Una daga fúnebre traspasa
mis huesos prescritos
(de polvo y providencia)
Mientras el alma orea
su voluntad de fiesta
y se querella contra el mal
que aleve circunda,
de oriente a occidente,
el atlas de mis años.

©Trini Reina
Octubre 2009

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domingo 25 de octubre de 2009

Era verano...


Era verano.
Mi mirada te descubrió entre la gente, impaciente echabas una ojeada al reloj. Yo te observaba mientras mis pies, que parecían dotados de alas, me allegaban a ti. Me percibiste, no sé qué cavilaste segundos antes de que mi cuerpo, trémulo, se abrazara al tuyo y mi piel en la tuya se reconociera. Luego el tiempo se paró y pasó a ser nuestro.

Era verano.
Hasta nosotros llegaba el murmullo del mar, infinitamente menos fiero que las olas que nos restallaban en las venas, a falta de orilla donde abandonarse. Tus ojos, prendidos a los míos; los míos, a los tuyos engarzados. Ni tú ni yo nos aventuramos a posarlos en los labios que, a gritos, exigían un alivio de besos. Recuerdo que el calor de la estación era más manso que el que nos ardía en las entrañas y aún así, temerosos, nos mordimos las ganas de apagar aquella incipiente hoguera.

Era verano y tú y yo fuimos dos barcas que arribaron a puerto, tras una eternidad zozobrando.

© Trini Reina
18/06/2007
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