Noche inclemente.
En el soportal maúllan dos gatos
y se encrespa un trueno.
El viento flagela contraventanas
y aúlla, desgarrando
la vastedad del silencio.
Sobre el asfalto desafinan los autos.
En la lejanía suplica un perro.
Unos pasos mortifican la calzada,
y unas llaves caen al suelo.
Canturrea la lluvia
con denodado aliento
y la noche cabal avanza.
a ritmo húmedo
y péndulo lento.
Duermen búhos y brujas,
mas de él se burla el sueño.
La cama es un páramo;
las sábanas, gélido trayecto.
La ausencia no ocupa espacio,
sólo horada pechos.
Y avasalla corazones
y trepana huesos.
Alturas cosecha la madrugada.
Los gatos duplican su lamento.
El viento decreta aquietarse,
y continúa, continúa lloviendo.
©Trini Reina
Pintura de © Isabel Navarro Verdú
Declina el sol en ímpetu y ocres.
Al fondo se explaya la arboleda,
bañándose en sombras.
El viento solivianta las ramas
y las hojas modulan
una sinfonía melancólica.
La traslúcida fragancia
que de la escena dimana
inunda de silencio mi garganta.
Los sentidos se dejan poseer
por los violetas que clausuran la tarde
-matiz que violenta las tapias del alma-;
en soledad peregrino por la espesura,
en busca de un no sé qué que me atrae
hasta los íntimos postigos de la noche.
©Trini Reina
24/04/2009
Mañana día 23 de abril, Día del libro, en la Biblioteca de Tomares, el Grupo poético Alborada, al que pertenezco, ofrecerá una charla-recital, titulada: “NERUDA POETA UNIVERSAL. El evento está previsto a las 8 de la tarde y será en la segunda planta de la Biblioteca Municipal, cita en la calle Navarro Caro 29.
Si os gusta la poesía y os apetece celebrar este día con nosotros, quedáis invitados al acto.
Trini Reina
22/04/2009
El rayo más grande que ha habido en la tierra
cruzó con sus eléctricos anaranjados
tu corazón y el mío,
dejándonos imposibilitados a la gloria del amor.
A nuestros pies
un cuenco de cenizas lo atestigua.
El rayo más grande que ha habido en la tierra,
mide tanto como el desamor que nos quemó.
©Trini Reina
20/04/2009
Esta es la historia de Shanna, la que siempre tenía prisas.
¿Dónde iría esa muchacha? Anduvo por la vida oteándolo todo, y nunca vio nada. Qué premura padecía, era como si presagiase que la edad venía apurada.
Se apresuró a nacer antes de que tocasen diana, habló con anticipación de horarios, caminó entre la madrugada y el alba. Aún corría el invierno de su niñez cuando se sintió enamorada y dejó la adolescencia por los rincones herrumbrada.
La incipiente mujer, en un abrir y cerrar de ojos, en las manos vislumbró las arras y a la mañana siguiente en el pecho, un hijo de ella se alimentaba. Consideró normal lo que extraordinario se consideraba. Se creyó hembra madura, cuando verdes eran sus ramas.
Así galoparon los años, el reloj de una campana a otra saltaba, los minutos eran segundos, las semanas en horas pasaban. Y las estaciones, por el espacio se sucedían, de rutinas fraguadas.
Cierta noche no asomó la luna, las estrellas en sus cunas holgaban y el horizonte emergió mísero de alboradas.
Con pinzas inmundas el cangrejo de frente avanzaba.
Mas, cuando la vida mostraba su faz descarnada, se rebeló y ordenó a sus ojos despegar las pestañas. Juró saborear el futuro con avidez, de su mente colgó farolillos, el cuerpo ungió de esperanzas, bebió selectos caldos y lamió la miel más elaborada; se llenó el corazón de dicha y luchó con diez espadas, desdoblando la tozudez que poseía en el alma.
Rediviva, sermoneó a la existencia por el maratón que había corrido y le dijo que, en adelante, a pasitos cortos vagara. Se abrió a las cosas bellas, beneficióse de las lecciones que aprendió de las cosas malvadas y, henchida de entusiasmo, reemprendió la marcha. Pero esta vez con el freno puesto, deslizándose como espuma por un airoso mar en calma.
©Trini Reina
17/04/2009
Amar es bucear en los espejos,
inquirir a las margaritas
y descifrar uno a uno sus pétalos;
esbozar corazones en el aire,
hilvanar en la arena promisorios versos;
traducir el lenguaje de las nubes
y bajo la lluvia inaugurar un beso.
Embelesados, mirar a las estrellas,
suspirar como idos por unos ojos pintureros;
interrogar con delirio a la luna
y escuchar un sí en el viento.
Llorar en el regazo de la madrugada,
reír en las escuadras de la alborada, como posesos;
coquetear con el insomnio,
y soñar;
soñar despiertos.
©Trini Reina
14/04/2009
11/04/2009
Tomares huele a saludos y encuentro de viejos amigos, a cupón de la suerte, y a niños jugando en Las Cuatro Esquinas. A “tostá” con lomo o manteca “colorá” del Bar Estanco, a cola de arreglo artesanal de vetustos zapatos, a bellas flores de Maria Luisa o de Joaquín engalanando su escaparate, a pura historia contada por Doña Sebastiana a la puerta de su casa, a la gracia mañanera, de amas de casa esperando su pescao en Tele, a sana rivalidad de peñas futboleras, a viernes noche oyendo Blues en Casagrande, a verdes parques, a estrechas callejas, a Cruz de Mayo del Camino Viejo, a pintores anónimos en sábados de Arte, a cuerdas de guitarra con un cante “jondo” en la Peña Flamenca, a sabias tertulias en el Hogar del Jubilado, a Glorieta de Doña Elvira con toros de Bombita, a Romería de San Sebastián en el Zaudín, a Velá de Las Almenas o La Mascareta, a sabrosa pavía de la Hermandad, a música y teatro en la Hacienda de Santa Ana, a Alquería árabe, a mosto aljarafeño en el Rinconcito de Pepe, a puchero y pringá en el Callejón Murillo, a crujiente pan recién hecho por Teresa en el antiguo horno Tovar, a repiqueteo de campanas por Serafina “La Chipi” anunciando misa, a incienso en una Madrugá de Viernes Santo, tras el Cristo de la Vera Cruz y Ntra. Sra. de los Dolores. Tomares huele a gloria.
Antonio Lozano Herrera
09/04/2009
El patio encierra un hálito de fe que trasmina el espíritu, desde el instante en que cruzamos el arco de fragantes jazmines. Su empedrado está vencido por infinitud de pisadas y, sobre nosotros, las nubes peregrinas trazan una bóveda que jamás interrumpe sus cambios. En la fuente octogonal el agua cabriolea con el poniente. La musicalidad en movimiento, se enhebra a los sentidos. La melancolía juega a colonizar mi espíritu. Él solicita mi atención y momentáneamente huyo de ella, que queda agazapada, a la espera.
Entre las verdinegras hojas de la hiedra, surge un pasadizo, otrora desapercibido, y hacia allí nos encaminamos. Al traspasarlo, un beso de rosas se derrama en mi piel y, ante nuestros ojos, la rosaleda desviste y ofrenda la majestad de sus matices. El contraste entre los dos recintos propicia un repique de campanas por mis venas.
La melancolía retorna a mi lado, esta vez para empaparme, como arroyo aniñado. De repente, comprendo el sentido de mi viaje a este jardín monacal. Quería frecuentar los pasos que, antaño, tú transitaste.
Él se percata de la confusión que me abate y yo, pesarosa, rehuyo su mirada mientras acelero los pasos, clamando por la salida.
©Trini Reina
06/04/2009

04/04/2009

Autora de la pintura: ©Isabel Navarro Verdú
Cual si bracearan en agua densa,
poblada de invisibles medusas (Dámaso Alonso)
Aquellas hijas de la sombra,
perseguían la vía de las estrellas;
abandonadas al abismo de la geografía.
En sus cabellos deliraba la espuma
y en los ojos anidaban los gritos,
mientras la sal era visado
a una tierra promisoria,
de la que jamás supieron nombre.
Feroz fue la odisea hasta arribar
a confusa orilla, allende del paraíso,
y en las que, burdamente,
las luciérnagas, fingían ser luceros.
®Trini Reina
31/03/2009
Si tú la mirada a mí volvieras
y mis ojos se enredasen con tus ojos.
mañana, hoy, o cualquier fecha…
Si mi cuerpo, confrontando al tuyo,
exhibiera la nostalgia que lo atormenta…
Si tú incinerases deberes
y mis miedos por trochas huyeran...
Si no reparásemos en la gente,
si este amor sin recelos a la luz se diera…
Si encontrásemos la osadía
y fuésemos los dueños de ella...
Si cortásemos las alas a la pérfida conciencia
y concediésemos la concordia a esta pasión que nos enerva…
En libertad
plasmaríamos nuestros sueños,
y de laureles
coronaríamos esta quimera.
Así, yo feliz a tus brazos acudiría
mientras tú a mis brazos vuelas...
©Trini Reina
28/03/2009
Hoy 24 de marzo, es un día muy especial para mí, ya que se ha editado, en papel, mi primer libro de poesías, “Azules atardeceres de la memoria” .
Se compone de 35 poemas y 54 Parvedades y lo podéis encontrar en http://www.eltallerdelpoeta.com/ EL TALLER DEL POETA, o, si estáis interesado en el y os es imposible adquirirlo en dicha página, sólo tenéis que escribirme un e-mail y os lo enviaré.
Quiero darle las gracias, especialmente, a mis amigos, Antonio Gómez Hueso, que ha tenido la gracia de ayudarme en todo momento, tanto en la corrección de los textos, como en la estructura de dicho libro, y a Isabel Navarro Verdú, que me ha cedido sus cuadros para ilustrarlo. También a Fernando Luis Pérez Poza que ha creído en mis letras y me ha dado toda clase de facilidades para que la ilusión de mi vida se haya hecho realidad.
Así mismo, a todos ustedes que, como lectores de este blog, me habéis animado a editarlo.
Trini Reina
24/03/2009
DESDE LA CORNISA
Anochece en la blanca cornisa.
Allende, la ciudad se divisa iluminada.
Garbosa bailaora que retoza descalza
y con donaire trepida,
de estrellas engalanada.
Centellea el Guadalquivir,
sierpe de plata.
La luna, acicalándose,
se refleja en el agua
y perfila sus labios
con carmín de naranjas.
La Giralda resplandece
de arabescos labrada.
Afamado minarete
que los árabes nos legaran.
Orgullosa veleta
seductora y embrujada.
Perfumada de jazmín y azahares,
Sevilla, desde el Aljarafe celada.
Si bajo el sol luce color especial,
en la noche,
esplendente se derrama.
¡Y cómo olvidar al duende
que la habita de madrugada!
©Trini Reina

OLORES...COLORES...
Cuando a Sevilla llega
la primavera,
se nota el aire cálido
de nuestra tierra.
Cuando la primavera llega,
con mil colores,
llegan hasta nosotros
miles de olores.
Primavera y Sevilla
nacieron juntas,
olores y colores,
desde sus cunas.
Ojú, chiquilla...
¡Qué bonito es el aire
de mi Sevilla!
© Juan Caro - 2000

SEVILLA
Toda Sevilla, toda ella,
desde Santa Cruz a Nervión.
Desde Triana a la Alameda.
Por sus prósperas avenidas,
Por sus coquetas callejuelas;
toda Sevilla huele a azahar,
a Semana Santa, a primavera…
Ya suspira abril en los jardines;
los patios y las plazuelas.
Ya nos arden los ojos
como una miríada de estrellas,
gracias a este cielo subido de añil
que enamorados nos deja.
Y no es amor de hija,
de esta bendita tierra,
es que Sevilla es hermosa
para los que, con los sentidos del alma,
apreciarla sepan.
Ya huele Sevilla a azahares.
Ya florecieron los naranjos
que adornan sus aceras
y se mezclan los aromas
del incienso en las calles
y los exornos de cera de las iglesias.
Ya huele Sevilla
A esplendente primavera.
®Trini Reina
21/03/2009
Aquel día
se acobardaron las nubes
y sus espirales de silencio.
El sol desgajó valladares
en el azabache de las entrañas
y desheló la cumbre de mis dobleces.
Desnudé matices ignorados,
germiné cual jazmín tempranero,
calciné de raíz
la soledad que me poblaba.
A mí llegaste
con cadencias de guitarra
por corona,
y en las manos, ardido,
el oro que jamás se quiebra
Y yo quedé,
de ti debilitada.
Y de mi esencia huyó
-hasta morir-
el desamor que me vistiera.
El amor tendió sus estandartes
en las rocas del alma
y, toda yo, me hice orilla.
®Trini Reina
18/03/2009
Puta muerte,
carroña que la vida desgarras.
ante ti transito, insurrecto,
ante ti,
que sin reglas acechas,
malsana.
Mujerzuela
hórrida y caprichosa
que, de aflicciones,
la existencia manchas,
a pesar de tu fétido silencio,
yo oigo tu risa putrefacta.
Sí, te ríes,
proterva.
Te ríes
de las espigas de mis lágrimas.
©Trini Reina
15/03/2009
Texto y fotografía de Juan Caro
Fue un hombre niño o un niño que creció demasiado, pero ante todo era un gran corazón.
A mí me causaba un gran respeto por su forma de ser… Se llamaba Manuel, pero en Tomares, todos lo conocíamos por el Villani. No sé de donde le vino el apodo, y sé muy poco de su vida pero siempre le tuve un gran afecto.
No pienso que fuese a la escuela, ni que, incluso supiese leer, pero le gustaba soñar…
Desde hace muchos años trabajó para el Ayuntamiento, desde recogedor de basura con un carro del que tiraba un mulo, hasta jardinero del mismo.
Todos recordamos su característica forma de hablar. Eso me trae a la memoria una anécdota ocurrida en la puerta misma de mi casa. Manuel, o Villani, como queráis, estaba abriendo una zanja para instalar luego el alcantarillado que por aquellos días se estaba renovando… El sudor corría por su cara, a pecho descubierto, sin camisa, con un sol que caía inmisericorde sobre él, y acertó a pasar, montado en su coche, el Sr. Arquitecto Municipal. Como todos querían a Manuel, lo saludó al pasar: Adiossssss, Villaniiiii, le dijo… Manuel, se irguió, dejó de cavar con el pico, y le gritó al Arquitecto: Aaaadió, jío tonto… Y siguió abriendo la zanja.
Lo recuerdo sentado por la tarde en la puerta del matadero municipal que había en Tomares y que él era encargado de limpiarlo, durante los veranos, con su uniforme de siempre, pantalón y sin camisa, y su botella de vino blanco para combatir el calor de aquellas tardes.
Siempre lo saludé y él me contestaba con gran cariño, conocía a mi padre y sabía quien era yo.
¿Fue feliz? Me atrevo a apostar que sí. Ojalá lo fuera, se lo merecía, era un alma cándida y buena…
La última visión que tengo de él es sentado en una silla en su puerta, ya jubilado, mirando al cielo, pensando, o quizás soñando con aquellos años de trabajo o en los años de su niñez… pero siendo feliz.
Era una gran persona, fue el último hombre niño que yo conocí.
Ahora debe estar de jardinero en el Cielo, regando las flores blancas, como su alma, que Dios tiene sembradas… Y todos los Ángeles le conocerán y lo saludarán al pasar y él les dirá: Adiós, jíos tontos… Y los Ángeles se irán con una sonrisa en la boca.
Manuel, Villani, tú no lo sabías, pero yo siempre te tuve un gran respeto y muchísimo aprecio…
Espero encontrarme contigo algún día…
Adiós, Villani. Siempre estarás en mi recuerdo…
Juan Caro, un tomareño de nacimiento y sentimiento…
13/03/2009
Desde el allá del horizonte,
colonizando laderas inconexas,
sobre estrellas ignoradas
y latitudes difusas,
ceñida en los pliegues de la aurora
a través de cauces y vísperas,
resucitando tactos e impulsos,
trémula de sol y aromas.
Me precipito desde la inocencia
hasta ti, abismo que me llamas.
Y tuya soy, promisoria.
Y tuya soy, desnudada.
Y vehemente resurjo
-agua exaltada-
en las olas de tus labios.
Y te nombro mío,
y en mis sentidos naufragas,
y a la deriva de la mano vamos,
hasta el deseo que nos emplaza
a su patria de savia y mareas,
a su incendio ayuno de llamas.
Donde, al fin, libertados
nos abrazamos
amanecidos de piel y alma.
®Trini Reina
10/03/2009
Cuaderno de Poesía inició sus pasos el 7 de marzo del 2007, con la gran ilusión de utilizar los medios electrónicos para dar voz a quienes deseen ofrecerla a la lectura electrónica, participando en el proyecto digital de un dossier temático.
“En la vida de un niño, un período sumamente importante para su desarrollo y maduración. En la “vida” de una revista electrónica puede suponer un período mucho más intenso y generador de factores dinámicos positivos. O al contrario, producirse un debilitamiento o desaparición de la misma. GRACIAS, por vuestra inestimable participación
MGJuárez.
Hace dos años, MGJuárez me invito a participar en el primer número de la revista digital, Cuaderno de poesía, que con el título, “En femenino y plural", saldría a la red un 7 de marzo de 2007 con el fin de difundir la poesía, tanto de poetas consagradas como noveles. Ni que decir tiene que para mí fue un honor y una alegría aquella propuesta, confieso que inesperada, y le envié algunos de mis poemas, para que ella eligiera los que considerase más oportunos para la ocasión.
Justo ahora se cumple el II Aniversario de Cuaderno de poesía y MGJuárez me ha vuelto a invitar a participar en ella con algunos de mis poemas.
Si os gusta la poesía, aquí os dejo el enlace y espero que disfrutéis de la lectura.
http://www.cuadernodepoesia.org/
Trini Reina
08/03/2009
Es mi corazón
álamo alborozado,
pájaro al alba,
cellisca de mayo,
fuente que exclama,
altozano que surge
en meseta despoblada,
vergel encantado
provocando al agua,
risa de espuma,
sonajero de nácar,
alondra madrugadora,
rumores de plata.
Alegría florida,
contigo,
eco del alma.
©Trini Reina
05/03/2009
Autora de la pintura: Isabel Navarro Verdú
¿En qué cuna ardida nació
aquel deseo que nos quemó
con su llanto ingrávido?
¿Desde qué claustro escapó
ese amor de elipses y tumultos
hasta alcanzar mi orilla alucinada?
¿En qué sima yacerá
ese anhelo impetuoso,
ahora que la vida,
con sus témpanos subterráneos,
le ha prohibido el aire?
©Trini Reina
02/03/2009
Saviola me mira desde su jaula. Si me ve, no alborota, parece que teme a la soledad. El sol araña la ventana con la fuerza de las cuatro y bajo las persianas. Sobre la mesa el cuaderno, un bolígrafo, las gafas y unos folios con poemas de Felipe Benítez Reyes, al que leo. La media luz en que queda la estancia me da sueño y cierro los ojos. Tumbada en el sofá, intento sestear un rato. Al instante, los pensamientos me asaetan y Morfeo huye, no soporta la feria sin música de mi mente. Tomo el cuaderno y releo “el poema sobre la servilleta”, la travesura literaria de Jabo.
Escribo y tacho. Tacho y escribo. Rebusco en el seno donde se gestan las palabras y opto por cambiar la mayoría de los versos. El poema que resulta expresa lo mismo, pero suena y sabe diferente. El punto final me libera.
Alguien trastea en la cocina y hasta mí llega el aroma del café. Me levanto del sofá -cada vez más hundido- y voy a por una taza.

*Saviola: mi agaporni
*Jabo: mi profesor de poesía
Trini Reina 27/02/2009
Se acentúan negrores y saudades
cuando encara el vértice la madrugada.
No hay lucero que reverbere
hasta subyugar
la cerrazón que le puebla.
El insomnio
trae reminiscencias
de aquella pasión derrochada.
Y las ofrendas de eternidad,
como rosas en invierno perecieron
bajo la nieve innoble del olvido.
©Trini Reina
24/02/2009
Autora de la pintura: Isabel Navarro Verdú © "Desidia"
Cuando la pena amanezca
-y amanecerá-
da la mano a la aurora
que se arrodilla,
elévate con ella
hasta la luz que te convida.
Cuando muera la soledad
-y morirá-
abre las puertas del corazón,
prisionero en tules cenicientos,
deja que el aire penetre
y enjugue la penumbra de tus arterias.
Cuando la añoranza pise los andenes,
-y los pisará-
empújala a tomar
el primer vagón que pase,
así la traslade al páramo
donde la melancolía siembra lápidas
y da la espalda a esa lóbrega
estación donde vagaste.
Cuando la pasión llegue
-y llegará-
muéstrale los pliegues de tu vientre,
la cal que tus negrores cicatriza,
la fiebre de los sentidos laureados.
Dile que te ceda sus alas…
y ven.
Ven con tus plumas de dicha asoleada,
hasta el sencillo cielo de mis brazos.
®Trini Reina
19/02/2009