jueves 30 de julio de 2009

Interioridades


Esa soledad
que se desborda
de la alberca del ama,
y venas arriba hostiga,
sin parámetros,
fragorosa,
los aceros del carácter.
Valladar de cúspides,
mortaja de la alegría...

Esa soledad
con turbante silencioso,
y pezuñas de organdí
que anárquica se infla
y devora del espíritu
el suspiro.

Sí, esa soledad,
hermanada a vendavales,
es la emperatriz sanguinaria
ante la que el hombre
-girándula anochecida-
se afilia a ensombrecer.

©Trini Reina
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lunes 27 de julio de 2009

Postal de verano

"El acordeonista" Pintura de: Muriel Marchand de Juliá http://elviajedemuriel.blogspot.com/

La plaza ardía de gente. Las terrazas no mostraban ni un velador desocupado; las tiendas, abiertas eternas horas, ofrecían sus mercancías; la heladería presentaba un lleno absoluto en ese medio día estival y enrojecido. El músico callejero tocaba, a pleno sol, su acordeón adormilado; de vez en cuando, disimulando, se acercaba a la risueña sombra de una buganvilla, para volver sobre sus pasos. La gente, yendo y viniendo, charlando, riendo y hasta vociferando para hacerse oír en medio de tanta algarabía. Apenas un niño prestaba atención a los acordes de esa melodía acuchillada. Sus ojos eran ascuas, y su pelo bermejo, al son del poniente y la música, se movía. Me pareció tan minúsculo y atento como esa rosa que brotaba, solitaria, en el parterre pétreo de la esquina.
Toda mi curiosidad se posó en aquella escena, dividida entre el ajetreo del gentío y la cápsula que la música tendió sobre el cielo del niño.
Tras interpretar varias piezas, el músico, quitándose su gorra desteñida, por la sal y el tiempo, pasó de velador en velador y alrededor del brocal de la fuente pidiendo alguna propina para su destreza. Sólo el niño, aún fascinado, en la contrapuerta de la heladería, renunciando a su helado, donó la moneda que portaba a la boina tan humilde y vacía.

©Trini Reina
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viernes 24 de julio de 2009

Entelequia XII


Exhortados por el deseo,
comparecemos
en el lugar preciso
que nos asigna la noche.

En nuestra piel,
la llave de lo que nos pertenece.
Conscientes,
cavamos perímetros
y equilibramos alcores
hasta desangrarnos
y revivirnos.

Y ahí quedamos,
prendidos
en el instante
de la isla efímera del tacto.

©Trini Reina
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martes 21 de julio de 2009

Remembranza

¿Qué hacía ella allí? En aquél patio de vecinos semivacío, acompañando a aquella anciana casi ciega, sin nada que decir y ansiando volver a su casa; con sus muñecas acaso, con sus cuadernos quizá, con su retraimiento seguramente. ¿Dónde estaban los novios que tenía que “guardar”? La habían dejado allí, a la sombra de la abuelita, y marchado a algún asunto, ahora olvidado tras la cortina de los años.

Sintió cómo la incertidumbre galopaba por sus arterias y el silencio erigió un panel en su garganta ¿O era obra de las lágrimas reprimidas? Permaneció allí, sentada en una sillita baja de enea, acompañando a la viejita, tan muda como ella, en medio del gran patio. Al menos, a sus diez años, lo percibía kilométrico.

La anciana abandonó su hamaca y entró a la casa. Trasteó a tientas por ella y encendió la televisión, luego marchó hasta la mínima cocinilla y allí se quedó. Desde el patio, aunque no se veía, sí escuchaba el Telediario de la noche. Hablaban de que el hombre había puesto, por primera vez, un pie en la luna…

La niña, entonces, elevó sus asoleados ojos al cielo nítido de julio y allí, serena, irradiaba Selene ¿Fue la primera vez que tuvo plena conciencia de ella? Nunca la había mirado con tanta profundidad y anhelo. Distinguía sus manchas, montañas, le parecían tan distante y minúscula. Por primera vez en esa tarde-noche, no se sintió fuera de lugar y perdió la sensación de desamparo, mientras buscaba al hombre que paseaba por la luna, con la esperanza de divisarlo, desde la oscura planicie del patio.

©Trini Reina
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lunes 20 de julio de 2009

Lo bueno...


“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.
Eso reza el refrán, aunque, en ese caso, el “breve”, debió de ser más ancho.
Refranes aparte, ya estoy de vuelta y poco a poco me iré poniendo al día con vuestros blogs y con el mío.

Cielo subido de añil,
caricias de sol y sal.
Brisas alzando el vivir;
crepúsculos para soñar.
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En efecto, he estado un fin de semana -de ahí lo breve-, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Una ciudad que me enamoró, la primera vez que la visité y a la que suelo viajar, dada su cercanía, varias veces al año. Es un lugar que os recomiendo visitar, ya que merece la pena: por su belleza, clima, historia, gastronomía...

En Sanlúcar, el Guadalquivir,
rendido de amor se entrega
a los brazos del mar.

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Os dejo esta dirección Web por si os interesa conocerla virtualmente, al menos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Sanl%C3%BAcar_de_Barrameda
Trini Reina
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viernes 17 de julio de 2009

Unos días...


Os dejo esta foto, a ver si adivináis de qué Localidad se trata.A los que acierten les haré un regalo, virtual, eh, que los presupuestos no están para dispendios.
Aquí estaré unos días, pocos, pero espero que suficientes para romper la rutina del año.
Volveré el lunes.
Feliz fin de semana a todos.
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miércoles 15 de julio de 2009

Aires de julio


El ficus añora sombra,
amarillea en la siesta que lo inflama,
aromas de julio ardido,
tarde de estío encandilada.

La calle, ascua efervescente;
fiebre, el viento en las ramas;
el jardincillo cruje y
revive memorias de agua.

Sobre la púrpura pizarra
un jilguero yace
-la muerte se sienta en sus alas-;
Las tejas, tacto prohibido
cuando la noche escapa.

Canícula que se engrandece,
la sed territorio reclama;
el polvo suspendido, bruma
que en el aire viaja;
el parterre se crece
al verdear de mi mirada.

Tarde de julio
por el sur aleonada;
y en mi piel…
las horas se derraman.

©Trini Reina
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lunes 13 de julio de 2009

Nubes de piedra

Autora de la pintura: Isabel Navarro Verdú

Ahora frecuento noches espigadas,
que se dilatan lloviendo tinta,
y letras, que entre renglones lloran versos,
alumbrados en planetas prohibidos.

Ahora transito crepúsculos cautivos,
como musgo bajo el beso del agua.
Días triangulares e irreverentes
que reniegan de la luna prometida.
Desmayadas auroras…

Ahora asomo a mi cuerpo,
que yace en el vórtice del limbo;
y diviso al alma, enmarañada
por medusas e indiferencia.
Y atempero mi pasión,
que oscila entre celliscas
y lumbres ignoradas.

Ahora me abaten nubes de piedra
y crestas ominosas, y años...
Años desangrados que vuelan
tras golondrinas encandiladas,
hacia el subterráneo de lo perdido.

©Trini Reina
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viernes 10 de julio de 2009

Entelequia XI


Los minutos se atropellan.
Espacios que el silencio estira.
De las saetas se descuelgan las horas
y, yerma, la noche agoniza.
Desde el reloj, desencantadas,
las promesas se suicidan.

Tampoco hoy labrarás mi talle
Ni yo cultivaré tu geografía.

©Trini Reina
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miércoles 8 de julio de 2009

El artista y su rincón

La última vez que lo vi con vida fue en la sala de espera del servicio de Oncología del Hospital Virgen Macarena. Hacia mucho que no lo veía por el pueblo y me paré a saludarlo. Estaba ya muy enfermo, pero su sonrisa seguía desafiando a la muerte. Unos días después, según me dijeron, viajó a Fuerteventura a entregar una imagen de la Virgen del Carmen que el Alcalde de la localidad le había encargado tiempo atrás. Esto fue veinte días antes de morir. Exponía que su compromiso con las personas que le habían hecho el encargo, era mayor que el mal que tenía y que era su obligación ir a colocarla

Antonio Macias César fue un buen hombre y un magnifico artista. Lástima que, como tantos otros creadores, no haya disfrutado del reconocimiento, mientras vivía -que es cuando se merece-, de muchos de sus paisanos.

El mural que adorna esta recoleta plaza de la foto, y que la engrandece, fue obra suya, así como algunos azulejos que embellecen los nombres de ciertas calles del centro del pueblo.

Será por esos juegos de la mente que ahora, cada vez que paso por esta plaza, a la que con criterio, el Ayuntamiento de Tomares ha denominado con su nombre, me parece verlo ahí sentado, en ese banco, sonriente y saludando a los viandantes. De alguna manera he sacado el último recuerdo que tengo suyo y, de un lugar gris como son los hospitales, lo he trasladado a un lugar lleno de sol y sobrado de colores, como él se merece.

Trini Reina
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Senryu XII


Las ilusiones
transitan los andenes
del espíritu.

©Trini Reina
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lunes 6 de julio de 2009

Llama en la memoria


In Memoriám

La pérfida yegua de la muerte
-Satán desorbitado-
cruzó la llanura de tu juventud,
-que ardía-
y en tu frente se posó para quedarse.

Las raíces de nieve
fueron a la llama asfixiando;
temblaba, negando la alternativa,
mas la espada del ímpetu se desmembró
bajo el grávido glacial del tránsito.

Y te fuiste.

Te fuiste a dolor callado,
dejando tras tus huellas
el yermo caudal de la ausencia.
Vasto imperio donde naufraga la dicha
de los que, en su memoria,
jamás cesarán de acunarte.

©Trini Reina
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sábado 4 de julio de 2009

Senryu XI

Nada tan triste
como un alma aquejada
de indiferencia.

®Trini Reina
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miércoles 1 de julio de 2009

Capitulación


Aliada con tu silencio,
mi lengua calzó cadenas a las palabras
que, reverentes,
se precipitaron al arca de la nada.

Internamente,
algo insondable gritaba:
“Ve hacia él.
Que sea tu música quien abra
su ausencia de agua.”

La voluntad
- columna pétrea -,
bajo los pies
- veredas alucinadas -,
en el corazón
- una mano muda -,
derramó satén y escarcha.

¡Qué orgullo omnipotente!
¡Qué lasitud impregnando mis alas !
¡Qué perturbado propósito!
¡Qué pobreza, mis venas quemadas!

El martillo del hastío
-materia desangelada-
clavó el desarraigo,
en la falla de mi garganta.

©Trini Reina
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