lunes 31 de agosto de 2009

Esquirlas

Parece que fue ayer...
Y el tiempo se ríe, ríe, ríe
de tu ilógica clarividencia,
de tu certidumbre desdibujada.

Parece que fue ayer
cuando un adiós coagulado
embistió tus olas y tus alas,
el dolor te desgarró el costado
y el miedo reabrió sus zanjas.
Y la ausencia,
cuervo del averno,
abrió su renegrido pico
y aguijó la pasión hasta desangrarla.
Jirones de plomo al viento,
sublime icono hacia la Nada.

El tiempo ríe, ríe, ríe...
Han naufragado los años,
germinan ortigas en tu falda;
infinitas hojas de cal
blanquearon corazas en el alma.
Mas aún queda una esquirla roja,
roja de sed sin distancia,
que adultera calendarios y fustiga
las míseras hélices de tu esperanza.

©Trini Reina
Agosto de 2009
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viernes 28 de agosto de 2009

Albores


Una luz rota, pinzón herido, cruza la estancia,
como una sonrisa transeúnte,
calándonos de sal y dicha.

Sobre la mesa palideciendo cae el tiempo desde tus manos.
Y la piel comienza a inventar los minutos venideros.
La media voz de mis labios contrasta con la presteza
que dimana del lago fiero de tus pupilas.
Los claveles de un abril obsequiado nos delatan
con su aroma incandescente.
La liturgia complementa al deseo.
Arterias para un latido que nos va allegando
a la orilla florecida de las ansias,
y el fuego, amansado, navega en al agua feraz del gozo.

Instantes que como un lienzo laureado
se han perpetuado
en el hilo febril de dos memorias.

©Trini Reina
Agosto de 2009
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miércoles 26 de agosto de 2009

Coplillas

Sobre mis labios,
tus besos lirios
encandilados.

Para tu anhelo,
mis caricias corolas
de terciopelo.

Para mi cuerpo,
tu deseo fontana
en el desierto.

En tu cintura,
mis manos vasallas
de la locura.

Ante mis ojos,
tus iris culpables
de mis sonrojos.

©Trini Reina
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domingo 23 de agosto de 2009

Hastío de estío

Autora de la pintura: Isabel Navarro Verdú


Contra el pájaro alocado
que rasga su sueño
y al insomnio le somete;

contra este estío desaforado
en que, ardidas sus ideas,
de anchura mueren:

contra un temor primitivo
que a torbellinos constantes
penetra y duele;

contra el plomo maldito
que a su soledad se prende
y la eleva
hasta una cúspide inherente:

contra aquella quimera,
feligresa del olvido,
y, aún así, omnipresente;

contra esa indiferencia glacial
donde se parapeta
-izando la hipocresía-
la vacua gente;

contra esta luna impávida,
que por el horizonte desciende,
y no le roza siquiera
con su lene luz,
las sedientas sienes;

Contra el desaliento inusitado,
contra la felicidad incoherente;

contra ese “yo” confuso
que en el alma florece,
y al que el “yo” superficial,
ni condena ni defiende.

Así se siente:
a contratodo,
a contravida,
a contramuerte

©Trini Reina
Agosto de 2009
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viernes 21 de agosto de 2009

Árboles de Tomares. Por Juan Caro


Cuando somos niños, hasta a los árboles les ponemos nombres, que todos conocíamos, y más si vivíamos en un pueblo pequeño, casi aislado y con poco contacto con el exterior.

Recuerdo, (Tú, Trini, ni habrás oído hablar de él) el olivo Cama.
Bastaba con decir ese nombre para que todo nuestro pueblo supiese de que hablábamos. Era un olivo de Sta. Eufemia, por detrás del Camino Viejo. Un olivo muy raro. A un metro del suelo, su tronco se doblaba en ángulo recto y crecía horizontalmente, durante un metro y medio aproximadamente, luego, bruscamente se doblaba otra vez en ángulo recto y ya cogía su verticalidad hasta la copa del árbol. Ese trozo de tallo horizontal era el motivo de su nombre.

Había otro con su nombre propio, el olivo del Caracol. Subiendo por la vereda, un poco antes de llegar a la carretera Bormujos – Mairena del Aljarafe. Su nombre le venía de la forma de su tronco también. Un trozo del mismo se había desgajado del tallo, y como si tuviera vida propia se retorcía como si fuese una escalera de caracol hasta volver a unirse al tallo arriba del mismo.

Y los pinos de la Alberca… Aquella alberca, ya vacía y seca que tenía muy cerca de ella dos altos pinos, y un algarrobo, ¿o era al revés?. Sí recuerdo que eran los árboles de más altura que existían en nuestro pueblo…

¡Cuantos juegos de niños vieron durante su vida…! ¡Cuántas declaraciones de amor bajo sus copas…!

Son recuerdos de una niñez, que no por ser de la posguerra, fue infeliz. Tuve la suerte de no serlo. Por eso mis años de niños fueron mágicos. Aunque sí veía el hambre a mi alrededor…

Querida Trini, por tu amor a nuestro pueblo, semejante al que yo le tengo, te dedico estos recuerdos de alguien que un día fue un niño de Tomares.

Juan Caro
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miércoles 19 de agosto de 2009

Gama de grises


Gris:

El aire
las amapolas
la palabra
el ala, gris y rota.

El germen
Selene
la orilla
los ángeles y sus auras.

La síntesis
el agua y su sed
la armonía
el enigma y la respuesta.

Sólo cenizas sobrevuelan el orden
de un ser a la deriva.

©Trini Reina
Agosto de 2009

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domingo 16 de agosto de 2009

Pequeñez 56


Un mar inflamado
irrumpe en las rocas
con cadencias de ardor y espuma.
Las arrulla, ímpetu roto
que anhela en ellas sembrarse.
Mas, renunciando a la quietud,
se arquea y vuelve
a la turbia raíz que lo reclama.

©Trini Reina
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Parvedad 10


Vastos trigales.
Olas de espigas arden
en la falda de la tarde.

©Trini Reina
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viernes 14 de agosto de 2009

Besos


Porque hay besos que no se olvidan
así toda una vida pase,
y a mí no se me va,
ni de la memoria ni de la sangre.
Aquel que tú y yo nos dimos
al amparo de las sombras
de un crepúsculo salvaje.
Que con la tinta de su fuego tatuó
para siempre en mi corazón
la agridulce locura de amarte.

Y ni el tiempo, que todo lo lima,
ni la distancia, la ausencia o el esperarte,
consiguen extraer de mi memoria
aquella muestra de pasión exaltada
de reminiscencias inolvidables.

17/12/2006
©Trini Reina
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martes 11 de agosto de 2009

Aires de agosto


Aires de agosto.
Alcores de sol en las calles;
valles de luna en los ojos.

Las noches:
caballos leves de galopar sigiloso.
De madrugada amanece el silencio
y las estrellas desempolvan sus tronos.

Las horas caen de pereza
en un reloj remoto;
la ciudad ahorra latidos
y la gente se macera
en precarios gozos.
La vida se condensa
en un afán perezoso.

De amarillos hilvanes el paisaje,
donde agosto perece…
a pasitos cortos.

©Trini Reina
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domingo 9 de agosto de 2009

Pero no puedo...

Pintura: Gustav Klimt

Si yo pudiera, cada noche te resguardaría en mi matriz para que las sombras de la madrugada no anidasen en tus ojos. Ni al alba los luceros te vulnerasen con su brillo. Ni el viento noctámbulo se atreviese a remover tu pelo. Ni los rayos de Selene, aturdiesen tu reposo…

Si yo pudiera, desentrañaría mis dotes de guerrera, y contra el mal que te rondase lidiaría cual Némesis vengadora. Y sin temor, desafiaría a tus propios errores, y a todo aquél, hombre o mujer, que daño causarte ambicionaran.

Si yo pudiera, corazón mío, como un aguerrido Cerbero, guardaría tus puertas, y mordería a cualquiera que tu malaventura urdiera. Y me volvería espuma, o guante de seda; para que cuando enfiles senderos peligrosos, ni tus pies ni tus manos colisionen con guijarros lacerantes.

Pero sólo soy un ser humano, que te ama más que a su esencia. Ésa, que incubó tu semilla, te parió, y te plantó en esta tierra, a merced de los azotes de la vida, a la voluntad que tu destino, en una remota estrella escribir quisiera.

¡Ay! Si yo pudiera… Si yo pudiera, cada noche te resguardaría en mi matriz, para que las sombras de la madrugada no anidasen en tus ojos. Ni al alba los luceros te vulnerasen con su brillo. Ni el viento noctámbulo se atreviese a remover tu pelo. Ni los rayos de Selene, aturdiesen tu reposo…

®Trini Reina
14 de agosto de 2006
Del Poemario “De islas sumergidas y tesoros nunca hallados”

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jueves 6 de agosto de 2009

Preposiciones

“Albertina y el mar” ® Pintura de Rogelio Abad Mora

Sobre los cálices erguidos
de los sonorosos árboles,
bajo las noches amarillas
que entintan escaparates,

entre ángulos celestes,
por las agujeros de la tarde,
al oeste de mis auroras,
en el sur de tu semblante.

Allá en tus manos esquivas,
ahí, en mi corazón galante,
en aquel abril de amapolas,
a la diestra del lunes delirante,

desde la marisma de tus iris,
por la nieve ardiente de mi talle,
allá en los álamos heridos,
hilando nimbos de encajes,

buscan mis ojos ausentes,
-a riesgo de deslumbrarse-
aquella fiera alegría
de los años triunfantes.

©Trini Reina
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domingo 2 de agosto de 2009

Días...

Autor de la fotografía: Goathemala

Días de vergeles o abismos.
De acerbas lágrimas o asoleadas risas.
Días de laureles o vino amargo;
visibles o invisibles días.

Días amables que se eternizan,
y marcados a fuego permanecen
en el riguroso pergamino de la vida.
Días que a la melancolía se adhieren
y anhelas incinerarlos en la memoria,
con tesón y cal viva;
pero hasta las cenizas duelen
y el olvido te esquiva.

Días de inútiles silencios,
de canoros pájaros,
de palabras suspendidas.
Días austeros incluso en sus grises.
Índigos y rumbosos días.

Días sublimes hasta el pecado,
o subrayados de insidias.
Días de soledad y cipreses.
De auroras y siemprevivas.
Días sonorosos, cual fragor de olas.
Días mortecinos que hieren las horas en su agonía.

Hay días en que el alma,
a medio latido,
suspira, suspira, suspira...

®Trini Reina
De los poemarios"A medio latido del alma" y "Azules atardeceres de la memoria"
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