
y se arrodilla mi respiro.
El lunes siete se disfrazó de trece
y dos martes lucharon por el mismo traje.
Varias auroras emularon crepúsculos
-no precisamente anaranjados-
y algunos ocasos se explayaron a descompás.
El miércoles enmudecieron los jilgueros
y un sábado perturbado el jazmín con velo se cubrió.
Antesdeayer, la luna, sin aviso, se atavió de harapos
y hoy los minutos parecen caracoles
encrespados y flemáticos.
Para acrecentar contrariedades,
el termómetro no se ha percatado de que arribó el otoño,
y continúa ensayando estíos
con el lógico tumulto para el cuerpo.
La compasión es merced de las noches,
cuando septiembre, a pleno ensueño,
restituye mi alma al equilibrio.
®Trini Reina
Septiembre de 2009










