
miércoles 31 de marzo de 2010
martes 30 de marzo de 2010
lunes 29 de marzo de 2010
Mientras cocino... (Cotidiano)
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A la intemperie
viernes 26 de marzo de 2010
Luz que se apaga

In Memoriam
cuando altas era las auroras
-aunque nunca más que tu osadía-.
No quiso ser liviano el tránsito
y lidiaste con el más brutal de los crepúsculos.
Diestra fuiste para consolidarte
bajo el fanal de la porfía,
pero no cejaba la ventisca
y las torres de tu coraje flageló,
hasta vulnerar el ascua de tu existencia.
Anocheciste.
Se extinguió la luz en tus periferias
y la irrevocable oscuridad te convocó
a la álgida tundra de sus dominios.
©Trini Reina
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Poemas
martes 23 de marzo de 2010
Vehemencia XIX

encandilándolos,
y un rayo se asienta (isla de oro)
sobre las baldosas.
Aires de mayo
amenazan las persianas,
que repican en sus rieles
como un tren paralelo.
Un silencio a dúo
se rompe en amor y gemidos.
Almas que reviven en el desafío,
cuerpos que luchan hasta apagar
la violeta pasión de sus cenizas.
Dos corazones en la línea de un latido,
El aire se vuelve huracán en los relojes,
y la luna, adelantada, aquieta los visillos.
La isla sobre las baldosas se viste de plata.
Y sabe el adiós a grito.
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Vehemencias
lunes 22 de marzo de 2010
viernes 19 de marzo de 2010
Irene (Ejercicio 15)
Irene sale a la calle y respira.Respira dejando atrás las absorbentes galerías
que confinaban su resuello.
La recibe el crepúsculo de cualquier septiembre,
y la quietud imperante de las horas sin poniente.
Lleva tendido en el alma
un dolor inconcreto
y la esperanza asomada a las orillas de su sonrisa.
No es su ciudad la que transita
y desconfía de ajenas multitudes
-será por el contraste con la soledad de su regazo-.
Camina enajenada y con un deje trágico de prisa.
Un puente separa la fiesta de su realidad antagonista,
por eso arría la mirada, posándola en el fondo,
donde un río acobardado
es el heraldo que la redime de las lágrimas.
A lo lejos,
sobre la cornisa,
ya bosteza la noche
y acercándose a su destino,
a Irene se le llena el alma de estrellas.
©Trini Reina
Marzo 2010
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Poemas para el aula
miércoles 17 de marzo de 2010
lunes 15 de marzo de 2010
Entelequia XV (Ejercicio 14)

La negra boca de su alcoba
bosteza fantasmas y escalofríos.
Pálpitos erráticos
restallan sobre la entereza y se vuelve dolor el aire.
Fuera, la aurora vomita premuras y malvas.
Mi llamada aúlla al claror del vacío
y una salina cuarteada imposibilita el paraíso
de las lágrimas.
La conciencia es una catástrofe,
y en el alma,
un dragón adelgaza sus astas
dispuesto a cornear la confianza.
©Trini Reina
Marzo 2010
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Poemas para el aula
viernes 12 de marzo de 2010
miércoles 10 de marzo de 2010
Parvedad 16
Woman at her Toilette de Berthe Morisotdel dolor
que oculta el maquillaje.
©Trini Reina
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Parvedades
martes 9 de marzo de 2010
Momento

Crepita el silencio, si exceptuamos el rachear de las ruedas de los coches sobre el asfalto desbordado, y ese sonido me sirve de acompañamiento, mientras leo, voz a media altura, poemas de Ángel González.
Allá, traspasada mi ventana, los pajarillos, acaso gorriones, reservan sus alas empapadas de la intemperie (aunque difícilmente lo consigan), y cruzan el cielo otras aves más audaces, en pos de las marismas.
Alguien sale desde su casa a la escalera, dando un portazo, y baja a saltos, de dos en dos, los escalones, rasgando así la momentánea serenidad que me mecía.
©Trini Reina
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Estampas
lunes 8 de marzo de 2010
Tarde de domingo
de un domingo salpicado
de nubes su costado,
de silencio su talante.
Un cansancio penetrante
al alma vuelve naufragio,
y su perfil, adversario,
del débil desfilar del aire.
El invierno adiamantado,
lentamente perece
y suspensos entre los arcos
los naranjos reverdecen.
©Trini Reina
Marzo de 2010
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A la intemperie
sábado 6 de marzo de 2010
Me llevo...

Me llevo el aura de los felices días, el brillo lunar de tu mirada, tan dorada que, al mirarte, frente a los rayos de Selene me sentía. Me llevo el reverberar de tu risa, que hasta mi corazón llegaba, despertándolo a la dicha. Y la gravedad de tu gesto cuando, aparentemente airado, me reprendías.
Yo me llevo esa mueca de tu boca que, a mi piel, de deseo estremecía.
Me llevo tantas cosas de esta etapa que hoy termina…. Aparcado dejé los momentos tristes, para así olvidarlos enseguida, y sólo retengo lo bueno que, a ti y a mí, de ilusión nos conmovía: la belleza cómplice de aquel tiempo enamorado, la urgencia de vernos, el vacío dulce de las despedidas… Yo me llevo tu cariño, el que contenían tus caricias, y la ternura que me dabas, cuando aún tu casa era la mía.
Me llevo los besos apasionados que posabas en mis labios y que yo, con vehemencia, a tus labios devolvía.
Y también me llevo el sueño de reencontrarnos un bienaventurado día, porque el destino es inconstante y quién sabe si nuestras almas tornarán a vincularse en alguna remota estrella fugitiva.
© Trini Reina
Yo me llevo esa mueca de tu boca que, a mi piel, de deseo estremecía.
Me llevo tantas cosas de esta etapa que hoy termina…. Aparcado dejé los momentos tristes, para así olvidarlos enseguida, y sólo retengo lo bueno que, a ti y a mí, de ilusión nos conmovía: la belleza cómplice de aquel tiempo enamorado, la urgencia de vernos, el vacío dulce de las despedidas… Yo me llevo tu cariño, el que contenían tus caricias, y la ternura que me dabas, cuando aún tu casa era la mía.
Me llevo los besos apasionados que posabas en mis labios y que yo, con vehemencia, a tus labios devolvía.
Y también me llevo el sueño de reencontrarnos un bienaventurado día, porque el destino es inconstante y quién sabe si nuestras almas tornarán a vincularse en alguna remota estrella fugitiva.
© Trini Reina
29 de abril de 2007
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Oreando prosas y versos
jueves 4 de marzo de 2010
miércoles 3 de marzo de 2010
lunes 1 de marzo de 2010
Se vierte la luna...(Ejercicio13)
Autora de la pintura:Isabel Navarro Verdú(en los alcores de la dicha)
y el alma resbala
(por las puntas de la tarde)
una silueta se diluye
en el aire de las campanas.
Perros alucinados muerden
las sandalias del infinito.
Y aguas cautivas encharcan
de contra azules
los arrabales de la muerte.
Caóticas sierpes se encumbran,
como halos desangrados,
al oeste de lo ineludible.
Y en el circo de las venas
retumba la trágica serenata
de los grillos del pulso.
©Trini Reina
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Poemas para el aula
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