domingo 30 de mayo de 2010

Parajes (Ejercicio 22)

¿Qué parajes transitaré
cuando regreses?
¿Cuántas cruces velaré en mis manos?
¿Qué multitud de presagios
hundirán mis hombros?
Quizá la nieve sea la razón
que me exonere del paisaje.

Lejos quedaron los jardines
en los que casi se eternizó la espera.
Mas -como defensa-,
nunca dejé las llaves a tu altura
ni coleccioné los silencios que cursaste.
La casa suspiró en cada fisura
y la hiedra expiró en los esquemas.

¿Qué parajes transitaré
cuando regreses?
¿Quién será testigo de la decadencia de tus andares
y festejará
la contrariedad de tus pupilas?

©Trini Reina
Mayo 2010
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viernes 28 de mayo de 2010

El árbol... (Ejercicio 21)


El árbol tenía verdinegro porte, manojos de hojuelas, infinitud de ramas,
pájaros, reciedumbre y siglos. Por reino, la mitad de un patio
subido de sombras. Los niños clavaban sus manos, ávidas de juegos, sobre la vejez regia de la corteza y él se dejaba empapar por la inocencia de aquellas infancias momentáneas...

©Trini Reina
Mayo 2010

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miércoles 26 de mayo de 2010

Vehemencia XXI (Ejercicio 20)


Parecía arder la tarde
por las espigas,
la campiña constelada,
el lago y las estatuas.

Ardía.
Como tú en mis latidos,
crisoles,
paladar y enaguas.


©Trini Reina
Mayo 2010

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lunes 24 de mayo de 2010

La hoja de la renuncia


Franqueado por cristales, el corredor se antoja inacabable. Entre ellos, que por él caminan, el silencio es un grito que segundo a segundo se agiganta. Pesan las manos, evadiendo el rozarse y un telón intangible les sujeta la mirada. Un aura los precede y el sol riega de amarillo el escenario. Al unísono se detienen, y ella, con parsimonia, descansa sus dedos en la ventana que de luz quema. Suspira y el sonido afila la hoja de la renuncia. Él descubre y mide ese ruego sin palabras y, concediendo a sus dedos una libertad de la que la voz carece, sobre los de ella los recuesta.
La luz revierte en sombras que maculan la estancia. Suspendidos en el adiós, ninguno de los dos se percata.

©Trini Reina
Mayo 2010
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sábado 22 de mayo de 2010

Levedad (Ejercicio 19)


Colores de añoranza,
el pincel traspasa al lienzo.
Dibujos entrecruzados,
que mil-ilusionan los espejos.

Paisaje melancólico,
tatuado en piel de recuerdos.
Caricias que embriagan
los soñares despiertos.

En las manos,
de la emoción, el peso.
Y en los labios,
una lágrima,
sensación y eco.

©Trini Reina
Mayo 2010
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jueves 20 de mayo de 2010

Poecuento

En el lago adormecido
las estrellas se acicalan.
Trepida el bosque rumoroso
y la fuente llana.
Subyugan a la noche
laberintos y llamas.
La luna mengua y mengua,
acunándose en el agua.
En la hojarasca umbría
concierto de ranas.
El aire sereno las contempla
invocando albas.

©Trini Reina
Mayo 2010
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lunes 17 de mayo de 2010

Horas...(Ejercicio 18)



Saben las horas a cobre,
inviernos,
trigo incendiado,
misiva sin anversos.

Huelen las horas a musgo,
escoria,
sílice y exilio,
aires inciertos.

Suenan las horas a agonía,
chacales,
violines dislocados,
siglos y aceros.

Horas que me desnudan
de alma,
azules,
auroras y arresto.

©Trini Reina
Mayo 2010Photobucket

viernes 14 de mayo de 2010

Sombra


Engarzado entre nimbos te llegará el recuerdo. Hace una eternidad de su ausencia y hoy el aura sacude a traición tus sentidos.
Despierta tu cuerpo a la esencia y la piel se eriza de deseo. De nada sirvió el abono al olvido.

Te llegará su voz desde la lejanía, y dirás que es el viento vespertino, que comparece plagado de golondrinas.
Te llegará el eco de su risa y avivará en tu pecho la ternura y el corazón entonará salterios de nostalgias.
Y llegarán sus suspiros hasta tu cama. Y sentirás en tu almohada el vacío. Y el alma asolada sollozará por aquel amor, que alguna vez conquistó y ahora ha perdido.

Pretenderás vislumbrarla en la distancia, allá por esas arterias paralelas, que fin no tienen. Circularás tras un sueño que agonizó, esperando advenimiento.
Toda la tierra pusiste entre los dos; mas olvidaste aniquilar la memoria. Y ahora, el hueco que ella dejó, te muerde.

...Aún, intangible, te vulnera la sombra de una mujer, a quién jamás tributaste un “te quiero”...

©Trini Reina
17/06/2005

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miércoles 12 de mayo de 2010

Pequeñez XXVIII


A pesar de la herida
-puñal que quema-,
a pesar de la fusta
-que abre mis hombros-,
a pesar de las noches
-alondras sin luna-,
a pesar de mí,
te nombro.

©Trini Reina
Mayo 2010
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lunes 10 de mayo de 2010

Contemplación

Autora de la pintura: Isabel Navarro Verdú

La mujer del cuadro me contempla desde la inconclusa sombra de sus pestañas. Su rostro oblongo golpea el esqueleto de mis ojos, recostados en su finura. Siento como la clausura que la abate escapa del lienzo y me traspasa. El espacio se torna silencio. Silencio que rompe el reloj, donde los minutos se malogran.

Con sus labios de agua, la mujer del cuadro parece ansiar narrarme su historia; pero los pinceles voz le negaron.

La tarde reverdece y el sol desgarra las vidrieras con potencia airada. La mujer del cuadro se retrae ante tan alta luz y deja de girar en las curvas de mi retentiva. La comunión del instante pliega velas y me abandono en la salina feraz que desecó la marisma azul de mis lágrimas.

©Trini Reina
Mayo 2010
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viernes 7 de mayo de 2010

Pequeñez XXVII


Cohabitan en el alma
delirios,
nostalgias,
praderas,
flautas,
impaciencias,
horas anchas,
endiosadas ausencias,
fervores
y, a veces,
navajas.

©Trini Reina
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miércoles 5 de mayo de 2010

Inoportunidad

Tomados de la mano, pasean por el boulevard. Ella, vestida de negro, y él, para no desentonar, de negro vestido. Dialogan a borbotones y en sus rostros se contonea la semilla del deseo. Sonríen mirándose a los ojos, auspiciando intimidades que sonrojan a los iris. La escena fluctúa, prometiendo el final demorado.
De repente, la música discorde del móvil rompe el cuadro encandilado, y los amantes en ciernes vuelven al tal vez mañana...

©Trini Reina
Mayo 2010
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lunes 3 de mayo de 2010

Entelequia XVI


Obstinados buitres picotean el borde de las estrellas y el vendaval del silencio despeina los saxos del olvido.
Las arenas abren sus corolas en el aire y el oasis se transfigura en abismo.
El paisaje, apagado de verdes, se retoca de amaranto. Sólo las zarzas sobreviven a lo que ayer fue fronda, y macabro resulta el escenario. Bajo el péndulo de un sol que rechaza la gentileza del poniente, los alacranes aguijonean la concordia. Las huestes de Tanatos clamorean por un alma para su aquelarre. Y el ser, impávido, se aviene al sacrificio.

©Trini Reina
Mayo 2010

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sábado 1 de mayo de 2010

Hayku 21

Vagan las nubes
por el carril celeste
del firmamento.

©Trini Reina
Mayo 2010
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