viernes, 25 de febrero de 2011

Cascarrabias... (Estampas)

Imagen tomada de la red

El estrecho y largo pasillo estaba salpicado de camas. A esa hora solían bajar a los enfermos desde sus salas a la zona de radiología para realizarles las pruebas requeridas por los distintos especialistas. De ella sólo distinguía su cabeza, despeinada y salpicada de canas, desmayada en la almohada. Él la acompañaba de pie al lado derecho de la camilla. Reparé en ellos precisamente cuando él comenzó a elevar el tono de voz. Decía: El niño anoche reía a carcajadas por algo que veía en la televisión. Le tuve que decir que dejara de hacerlo, que si no le daba vergüenza, que su madre estaba ingresada en el hospital y él allí como si nada, partiéndose de la risa por cuatro pamplinas… Y, claro, se acostó tarde y ahora, que debería estar aquí, no hay quien lo levante. Mira, yo, desde las seis de la mañana en planta. He recogido la casa, me he duchado, vestido, desayunado… y aquí estoy, como debe de ser, y tu hijo allí, dormido tan campante. Y la otra…, ésa dice que no viene hasta que no deje al hijo en el colegio; le he dicho: deja que se vaya él solo, que ya es mayorcito, pero nada, ni caso. Y la mayor, ésa, ésa es la que más obligada está a estar aquí contigo, que para eso es la mayor, y mira, aún no ha aparecido…
Con cada palabra el hombre iba alzando, más si cabe, la voz y, a la vez, se le ensanchaban las venas del cuello, mientras paseaba, irritado, de norte a sur de la cama… La mujer, con una voz que parecía le brotara del rincón más hondo del alma, y es que para una madre no hay nada que la hastíe más que oír despotricar contra los hijos, sean más o menos culpables de todo o de nada, preguntó, como ya digo, más con un balbuceo que con palabras hechas: ¿Ya son las diez? A lo que él, a punto de ebullición, contestó casi gritando, ¿Las diez, las diez?, ¡Y mucho más de las diez…! En éstas, alzó su brazo para mirar el reloj y añadió: son… las nueve y cuarto. Y fue entonces que lo vi desinflarse, como un globo, por un alfiler mordido.

© Trini Reina
11/06/2007
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32 Lecturas:

De cenizas dijo...

Razón no le faltaba... pero no era la forma ni el momento de verbalizarlo. A mí me dan penita los dos.
Lo describes de una manera que casi se "ve" la escena.


besos

La Zarzamora dijo...

Y qué será que se lo perdonamos todo a los hijos??
Besos, Trini.

TORO SALVAJE dijo...

Pobre mujer.
Que cruz.

Besos.

Una mirada... dijo...

Complicada edad... Momento de recibir respuesta a los desvelos, los mimos, las luchas...
No hay estampa más penosa que la de nuestros mayores -a quienes tanto debemos- en esa soledad acompañada de excusas, las que ellos -y, sobre todo, ellas, las madres- jamás acercaron a sus labios, siempre preparados para el beso y las palabras aderezadas con amor.

Cuan elocuente estampa, Trini.

Narci dijo...

¿Pues sabes qué creo? que ir para atormetar a la pobre mujer, es peor que no aparecer siquiera.

Besos

Perfecto dijo...

Qué me recordará esta escena tan esplendidamente hilada?

Un abrazo.

Ligia dijo...

Hay algunos bocazas por el mundo... Abrazos

Néctar de lluvia dijo...

No creo que sea el momento de echar nada en cara sinceramente. Pero esa falta de tacto de la que carecen algunos ya la conocemos. Me acordé de mis padres cuando pasaron por algo similar primero uno y luego el otro, pero nosotras estuvimos allí lo antes posible así que no hubo este tipo de enfrentamientos.

Besotes Trini.

PD: Perdóname, no pille la broma, estaba tan emocionada ayer que pensé que no recordabas a David, mis disculpas.

moderato_Dos_josef dijo...

que recuerdos me trae este relato. estos días estoy atravesando por un mal trance. Mi padre está hospitalizado y voy todos los días a verlo...
Buen relato.
besos.

elisa...lichazul dijo...

sin duda que lo hay lo hay!!
es un gran texto tranversal, a veces los hijos son lo que la permisividad de sus padres le han otorgado y la empatía no cabe entre los itemes de enseñanza

un abrazo grande Trini
mil felicidades para este fin de semana

Ananda Nilayán dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ananda Nilayán dijo...

Esta escena se repite y se repite, y no sólo en hospitales. Qué pena no saber enfrentar ciertas cosas que las vida trae... y no darse cuenta de todo lo que sale por la boca y la energía.
Pero cuando encima se pagan el corte, qué triunfo!!!
Y que conste que me incluyo entre estas personas, que a veces también tengo tela. Por eso, Trini, cuando me pego el corte, encima, como soy rarita, me alegro. La vida tiene jugadas magistrales.

Un beso y un gran aplauso

(eliminé el anterior porque no había quien entendiera nada, jajaja)

MAJECARMU dijo...

Muy triste y real,amiga.
La vida tiene estas cosas,que nos hacen reflexionar.
Mi gratitud por compartir y mi abrazo grande.
FELIZ FIN DE SEMANA,AMIGA.
M.Jesús

V de Tierra dijo...

A quien le gusta los hospitales?? tantas escenas que se ven en ellos..por un lado los que nacen, y en el otro los que se nos van.. super la descripcion!

Reyes dijo...

Ese final con el que rematas me parece impactante.
La energía del cabreo del tío y la débil energía de la mujer enferma , que no se deja calentar la cabeza.
Bastante tenía.
Intenso , Trini.
Besitos.

Tu boca dijo...

Coincido con DE CENIZAS, los dos dan pena,... Ella enferma y el muerto de miedo...

MariluzGH dijo...

Es incuestionable la calidad del relato, Trini.
Si analizo el fondo de la historia me rebota todo por dentro ¡¡menudo egoista!! ¿tanto le costaba al energúmeno de marido acompañarla al hospital él solo?... me pueden, amiga, los casos así me pueden :(

dos abrazos, reina :)

Carla Kowalski dijo...

Ay, ay, ay... que complicadas esas situaciones... ¿pero había necesidad de decirselo así de esa manera? ¿no se lo podia guardar???
Excelente historia Trini!

Carmen dijo...

es lamentable aunque no sé si más triste que lamentable

besos

virgi dijo...

Triste que una persona enferma tenga que escuchar un discurso así. Insoportable que una visita tan cercana nos amargue más de lo que ya estamos.
Besitos

Esilleviana dijo...

Habría tantas explicaciones a esta situación: el hombre/marido necesitaba descargar toda aquella rabia y frutración al comprobar que sus hijos no acompañaban a su madre en esos momentos tan complicados; pero a la vez, si un hijo/a no desea estar cerca de su padre/madre en situaciones muy especiales, por qué puede ocurrir? qué habrá generado ese comportamiento años atrás, cuando ellos necesitaron de sus padres y tal vez, solo tal vez, sus padres no estaban para ellos... estas palabras solo son para intentar demostrar lo difícil que es emitir un juicio y sobre todo, ser justo y no pecar al desatender todas las partes... no podría ser jueza.

Me agradó esta lectura.

saludos.

Abedugu dijo...

Quizás en todo ese enfado y esos gritos sólo se escondía el miedo que sentía por lo que le pudiera pasar a su esposa.
Un relato muy real.
Buen fin de semana.

இலை Bohemia இலை dijo...

lo he visto mientras te leía como un cortometraje...

Bss

Miguel Baquero dijo...

Hay gente así, que hace gala de su sacrificio. El hombre tenía razón, en mi opinión, pero esa manera de lucirse despreciando a los otros, no era muy sana, y menos ante la madre de los que está despreciando.

Nómada planetario dijo...

Mi experincia cercana en el hospital me ha proporcionado escenas de todo tipo. Es una situación límite que provoca reacciones un tanto radicales.
Besos cerca de una cama articulada.

marycarmen dijo...

QUIZA TANTO DE TANTO SOLO ERA POR TEMOR...
QUIZA......SIEMPRE HAY CONSECUENCIAS TRAUMÁTICAS.

Te invito apasar por mis blogs, ver los post y retirar los premios y regalso dejados en ellos.

Un abrazo
Marycarmen
www.panconsusurros.blogspot.com

Adrián J. Messina dijo...

Lo siento triste y verdadero. Los sacudones de esta vida no tienen explicación, nos redimimos ante ella y sucumbimos en sus vaivenes.

Un abrazo y buen finde , Trini.

Alma naif dijo...

Me sentí tocada Trini... y vaya que de ahora en mas tomaré las cosas con mas seriedad... fue como un tirón de orejas...
Y hasta me ví metida ahi en medio de todo el griterio...!!!
Besos a tu alma!!!

Sherezade dijo...

Querida Trini: Un abrazo enorme por tus palabras de cariño en mi blog, cuando estaba algo palláaaaa. Te las agradezco de corazón. Y mira, respecto del relato pues te diré que como no sé el alcance de la enfermedad de la mujer no querría juzgar si la actitud de los hijos me parece o no correcta. De todas formas, creo que él sacaba ante su mujer sus propios miedos a la soledad, esperando que los hijos la amortigüen, lo que creo es un error abismal. No obstante, es cierto, que hoy día, algo pasa, algo se ha roto en las almas....
Mil estrellas de luz blanca cielo
Sherezade

Dolo dijo...

Ojalá con los hijos estuviera ese hombre tan equivocado como con la hora. Ojalá. Porque qué duro no recibir de los hijos el amor que se le dió sin medida.
Me ha entristecido mucho el relato. Casi he podido ver la escena.

Tonet dijo...

Que bien has descrito la escena y que poco conscientes somos de nuestros actos y que lejos llegamos a sabiendas que en ese tipo de situaciones aún se requiere más templanza...

Besito Trini :)

MaRioSe dijo...

Pues yo estoy con Narci, debería de darles fuerza en vez de criticar a los hijos, que también son suyos. Esas cosas no se dicen, aunque se sientan. Quizás verborreaba por no estar callado, por no desinflarse, aunque al final un pequeño tic a la realidad lo consiguiera.
Toda una historia en pocas palabras.
Un retrato muy bien explicado.
Un abrazo.