lunes 31 de enero de 2011

Fábula y fuga

Autora de la pintura: Isabel Navarro Verdú

La cúspide irreverente
de la sangre en su alborozo,
la fábula y fuga del tiempo
y sus saetas precursoras,
y la pasión sucediéndose.
Sucediéndose como olas altaneras.

Y tú,
en la sombra gélida y suspendida
que divide
exilios y gozos y auroras.

Y yo,
entre los senos,
el ansía constante y púrpura
de un fuego ascendiendo.
Ascendiendo y calcinando
derrotas y omisiones y delirios.

Y yo,
toda llama y exigencia,
reclamando.
Reclamando ese agua leve y fértil
y cómplice y redentora y tuya.

©Trini Reina
Enero 2011
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sábado 29 de enero de 2011

Ángeles...


Autor de la pintura: J.Gregorio Toledo

Hay “ángeles” que emergen al borde del caótico abismo al que las circunstancias te abocan.
Surgen en tu vida cuando padeces un ciclo ominoso y te ofrecen las puntas de sus alas para ayudarte a resurgir de ése taxativo infierno, donde un perverso diablo, a traición, te ha empujado.
Acaso lleven a tu alrededor mucho tiempo, los veías y apreciabas como entes familiares o concretos, accidentales o cotidianos. Tienen las alas plegadas, sonríen sin dobleces e incluso, alguna vez, llegaron a causarte pesadumbre. Pero de repente, cuando crees que la negrura se hará dueña de tu existencia, como una flor en primavera, eclosionan, tomando crucial importancia. Ésa para la que, el destino, los allegó a tu vida.
Traen la bondad en las manos. En los labios, la palabra precisa. Y el corazón se les derrama en cada acto. Tú, en tu debilidad, te aferras a él o ella (¿qué más da, no dicen que los ángeles no tienen sexo?). Te aferras y con su desinteresado apoyo sobrevuelas hostiles precipicios, levitas sobre temibles pedregales, coronas montañas infinitas… Algo inconcreto, que de ese espíritu proviene, te asevera que no te abatirán de ningún modo. Quizá tropieces, tal vez, en el paisaje más llano, pero tu “ángel”, que hasta entonces era un ser habitual o que para la rigurosa ocasión arribó a tu vida, no se sabe por qué prodigioso edicto o por qué albur venturoso, te sostendrá hasta elevarte. Y se afanará en sanarte las heridas, enjugará con su pañuelo tu llanto, prenderá con magnánima luz tu esperanza y alegría; y seguirá ahí, sin desfallecer, alisándote el siguiente tramo en esa ardua vereda de tu íntimo exilio.
Y cuando al fin logres la victoria, cuando prosperes de entre esa tempestad que creíste inacabable, ese gozoso día habrás de compartir, con ése ser que mientras librabas batallas guarnecía el tálamo de tu reposo y colmaba de alimento tus alforjas; los laureles del triunfo.
Luego, cumplida su misión, sin algazaras, volverá al anonimato o, en algunos casos, se desvanecerá sin dejar huella palpable, aunque sí una estela indeleble en tu espíritu agradecido.
Y así sucesivamente van apareciendo ángeles en cada escollo que has de salvar en la vida, mientras, acaso, sin tú percatarte, en este instante, seas el ángel salvador para la angustiosa necesidad de alguien.

© Trini Reina
23 de febrero de 2008
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jueves 27 de enero de 2011

Sobre un cuadro de Caillebotte

Gustave Caillebotte "Día lluvioso"


La lluvia
y la indiferencia y las sombras y la ciudad como espacio
y los cuerpos vencidos y el luto en los paraguas y la intemperie.

La lluvia
y la farola durmiente y las ventanas aletargadas y las miradas
y el destino que aguarda en la próxima esquina.

La lluvia
y el pintor sobre la escena y los pinceles a su aire y el color desmayado del invierno
y la gente traspasada de ausencia y los adoquines trasnochados y los pasos
y la lluvia...
y la indiferencia.

©Trini Reina
Enero 2011
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lunes 24 de enero de 2011

Aún alguna tarde...


¿Qué será de ti?

De los sencillos sueños
-a tu pesar tan anudados-;
de los grises del semblante
y la miseria de tu espada;
del navío de albas velas
y tus alas de grumete;
de tu pugna contra el ancla de la rutina.

¿Qué será de ti?

Aún buscas en los libros,
aliados contra la avispa del hastío.
¡Cómo afrontas la vanidad
con la que duermes!
Todavía huyes de la mediocridad,
o has caído de hinojos sobre su estilete.

¿Qué será de ti?

¿Qué revelas ahora a esas tardes,
silenciosas como jirafas?

©Trini Reina
Enero 2011
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viernes 21 de enero de 2011

A una mujer anónima

In Memoriam

El acero domina las líneas, bóveda y suelo crujen de asepsia y en las esquinas bosteza el último dragón con que soñaste.

Pesa el silencio que te amortaja. Como a plomo desciende sobre este espacio la ceniza que te reclama. Nadie vino a interrogar por tu destino y sólo el aire conoce las letras de tu nombre. El frío es la cuna que acoge la póstuma gota de tu sangre ultrajada. Tan olvidada eres en tu cadáver como ignorada fuiste por la fraternidad que pregonan los falsarios.

Implacables fueron los jóvenes años que se te concedieron. Nunca transitaste a piel completa la alegría. Posiblemente, allá en tu ancha tierra, algún instante la vivieras, pero tan lejos quedó en el ayer que acaso creyeras que lo conjeturaste.

Y se paró tu tránsito, cuando ya la noche se rompía, en esa tarde adversa de jueves, bajo los rótulos de una ciudad tan hermosa como, para ti, ajena.

Duele este abandono que te parte y reflexiono sobre la armonía de la que tal vez ahora goces, ya sin el contra respiro que la vida te brindó.


©Trini Reina
Enero 2011
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miércoles 19 de enero de 2011

III Parvedades

 
Durante un verano ilegítimo
los domingos renegaron de su solemnidad
y a los días sencillos, con empatía, se afiliaron.
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En el crepúsculo,
la niebla hace temblar de placer
a la tristeza.
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Hasta mí nunca llegó la luz del alba tuya.
Acaso, el fuego desatinado de tu ocaso.
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©Trini Reina
Enero 2011
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lunes 17 de enero de 2011

Intentos...


Fotografía de Wilhelm Leisten

Quiere ir tras él
y a cada intento
el corazón se precipita
contra el rechazo de sus huesos.

Qué envergadura del choque,
qué dilatado dolor,
a pulmón abierto,
qué zarpazo del desencanto
a las venas y los arrestos.

Qué orfandad del amor,
de hinojos
la frente al suelo.

©Trini Reina

Enero 2011
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sábado 15 de enero de 2011

Luz alucinada

¿Quién es el horizonte?

El heraldo sombrío del presente,
pleamar que tiñe el delta
donde se explayan mis delirios,
soledad que me embelesa,
salmo inconexo en el eje del ímpetu,
el equilibrio de mis huesos destronados,
la luz alucinada.

¿Quién es el horizonte?

La incertidumbre alineada
a contra iris de mis ojos,
negrura esclarecida
en el espíritu imperfecto,
nexo umbrío del porvenir,
el fin que acecha.

Y la vigilia …
Siempre la vigilia
en el horizonte respirando.

©Trini Reina
Enero 2011
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jueves 13 de enero de 2011

Máxima

En esta vida, tanto al toro como al caracol hay que cogerlos por los cuernos.
Porque como no espabiles, uno en su bravura y otro en su humildad, acabarán derribándote.

Trini Reina
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martes 11 de enero de 2011

Cauce...


¿Qué fuiste?
Llama y armadura.

¿Y ahora?
Cauce y alquimia.

¿Qué fuiste?
Ballesta y negrura.

¿Y ahora?
Onda y vendimia.

¿Qué fuiste?
Dilema y agrura.

¿Y ahora?
Violeta encendida.

©Trini Reina
enero 2011
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domingo 9 de enero de 2011

Aire glacial...


Aire glacial.
Espanto que ni nombre tiene.
He visto sobre la tarde
el gris último de la suerte.

Anochecen palomas y aristas,
el orbe ostenta cariz de muerte,
sus luces:
fracasadas utopías;
sus sombras:
sudarios celestes.

Aire glacial sobre las huellas
de las arañas del siempre.

©Trini Reina
enero 2011
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viernes 7 de enero de 2011

Tres parvedades (II)



 
Con el sol de tu mirada sublevas
las lunas abreviadas de mi vientre.
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Contra la negación de tu nombre,
el grito perentorio de siete letras insurgentes.
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De silencio en silencio muere
tu voz en mi memoria.
De negarla en negarla expira
la pasión que disipamos.

©Trini Reina
enero 2011

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martes 4 de enero de 2011

Madrugada de Reyes


Madrugada de Reyes...
En el corazón, un lazo,
de ilusión celeste.

La mente del niño
-cuchillito aleve-
murmura que suben
por la calle La fuente,
los tres Reyes Magos,
vecinos de Oriente.

La brisa mueve las ramas,
y a él le parece
que Baltasar lleva alas
en sus sandalias verdes.
El aire es una campana
que la fantasía promueve.

Al niño se le alargan las horas,
las estrellas irse no quieren,
los minutos se hacen eternos,
las voces de la noche se encienden;
el ulular de una lechuza,
bufar de camellos le parece.
¿Será Gaspar que se acerca
a pasitos breves,
con grávidas alforjas,
henchidas de juguetes?

¡Qué impaciencia le domina,
qué fiero el sueño que le puede!
Se le apagan los ojitos
imaginando pesebres.
Con su capa escarlata,
Melchor majestuoso viene.
Sus regias barbas
corpúsculos de nieve.
Al fin lo rinde el sueño,
cuando la aurora se extiende.

Sobrecogido, el niño despierta,
en sus labios, la sonrisa se mece.
Antes de bajar de la cama
a juguetear, diligente,
piensa que este año, de nuevo,
¡se le escaparon los Reyes!

®Trini Reina
4 de enero de 2009
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domingo 2 de enero de 2011

Sueño sueños

Pintura de Anne-Julie Aubrey
Soñando sueño sueños
que esquilman pesadillas.

Delirios soñados que giran
al nordeste de la utopía,
visiones que sobrevuelan,
con pulcra alevosía,
la paz de los ausentes,
la gloria de la poesía,
las llaves del futuro,
el agua de la justicia.

Soñando sueño sueños
que esquilman pesadillas,
cadavéricas instancias,
abismo y vigilias.

©Trini Reina
Enero 2011
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